«Ora y trabaja»

Ora et labora, ora y trabaja, no es una frase que aparezca de suyo en la Regla de San Benito. Es de muy reciente data, según algunos estudiosos, y tan solo está dada para señalar el ‘oficio’ del monje que está girando siempre en torno a estas dos actividades en múltiples formas. En el monasterio, el monje vive en una sosegada actividad que le permite equilibrar el trabajo manual con la oración naturalmente.

Ora…

El monje se caracteriza por su dedicación a la oración y alabanza. Su vida espiritual se centra en participar activamente en la liturgia de la iglesia, cantando los salmos y participando en la celebración eucarística, basándose en la enseñanza de la Sagrada Escritura. La liturgia representa el camino principal del monje hacia Dios, como lo expresó san Benito al indicar que nada debe anteponerse a la obra de Dios (Opus Dei). En el corazón de la liturgia se encuentra la Misa, la renovación del sacrificio de Cristo, ofrecido por Él mismo como víctima y sumo sacerdote, en medio de su pueblo escogido. Desde este centro eucarístico, la liturgia santifica cada momento del día del monje a través de las Horas Canónicas del oficio divino, la oración de la iglesia. En el monasterio, el estudio, la lectura, la meditación y la contemplación de las cosas divinas nutren el alma del monje.

misa diaria

Eucaristía

Cristo como centro y culmen de la vida del monje está en pleno durante el sacrificio eucarístico. La misa es un ‘acto’ de amor donde el monje se une «en un solo cuerpo» con el pan bajado del cielo. Es imposible concebir la vida de un solitario consagrado sin la comunión diaria.

Opus Dei

San Benito no escatimó letras para indicar a sus monjes que la ‘alabanza divina’ era su labor y preferencial. El eje de la vida monástica da vueltas en torno a las Horas del Oficio Divino que santifican todo el día. San Benito llama a esto «la Obra de Dios» y constituye la oración monástica por excelencia.

lectio divina

Lectio Divina

Entre los momentos del día más apreciados y deseados del día están las horas dedicadas a la «Lectura de Dios«. Desde tiempos remotos, los monjes se entregan al diálogo íntimo con el Señor, a través de la lectura pausada y meditada de Biblia. El monje ‘escucha’ a Dios en la Lectio Divina.

Oración continua

La vida de un monje debe ser una constante acción de gracias, una alabanza al Creador. Toda la jornada está enteramente ordenada a este fin, perfectamente equilibrada en sus actividades y todas ellas realizadas en un ambiente de oración propiciado por silencio y cierta soledad.


Monje limpiando

… et labora

El trabajo manual en una comunidad benedictina no es una mera actividad productiva. Aparte de la necesaria sustentación del monasterio, del mantenimiento y otras actividades relacionadas, el trabajo en el benedictismo aparece como una forma de mantener al monje ocupado y en oración, incluso. San Benito en el capítulo 48 de la Regla lo expone así:

No hay peor enemigo para el alma que la ociosidad. Por eso, ocúpense los hermanos en los tiempos previstos al trabajo manual, y en otras horas en la lectura espiritual. (…) Porque así podrán llamarse monjes de verdad si viven del trabajo de sus manos, como lo hicieron nuestro Padres y los Apóstoles.

La organización del horario de la comunidad está regulado por los tres elementos que lo sostienen: oración litúrgica, lectio divina y trabajo.


Monje haciendo dulces
Monje haciendo dulces
Monje haciendo dulces